lunes, 28 de enero de 2013

EL CLÁSICO HURACÁN-NEWBERY TERMINO EN CERO



Demasiado daño al buen gusto
En el César Muñoz, Huracán y Jorge Newbery empataron sin goles. El partido tuvo escasas aristas atractivas. En cambio, hubo varias expulsiones. César Villarroel y Noé Ríos en Huracán, mientras que Franco Santana se tuvo retirar antes de lo previsto en Jorge Newbery. También se tuvieron que ir a los vestuarios desde el banco de suplentes, el DT del Lobo, Jorge Izquierdo y el defensor Blas Santana..

Dolor de retinas provocó el primer partido del año de Huracán y Jorge Newbery. La expectativa generada para chequear la versión 2013 de ambos equipos, se diluyó en forma proporcional al transcurso de los minutos de juego.
No hubo funcionamiento colectivo que se haga cargo de la falta de luz en los supuestos iluminados. Todo fue muy chato, monótono, con situaciones de gol que no desbordaron en absoluto, las hojas de apuntes.
Se podría fundamentar la escasez de luminarias en lo cercano de la pretemporada, en la falta de ritmo futbolístico, en la ausencia de partidos preparatorios… Pueden ser atenuantes, pero sin elevarlos a la función de motivos, porque en ese caso sería disfrazarlos de excusas.
Pintaba linda la previa. Dos equipos con necesidades pueden sacar lo mejor de sí para conseguir el premio de la victoria. Pero estuvieron lejos de las satisfacciones propias y de las ilusiones ajenas.
Tanto Huracán como Jorge Newbery no encontraron la receta que les indique el antídoto de la parsimonia. Fue todo muy lento, de fácil lectura para las mentes y piernas rivales. No hubo quien se animara a romper el molde. Tal vez la misma palabra necesidad, endureció y archivó ánimos.
Todo esto pasó en gran parte del partido, en el 90 por ciento de un juego que sólo rompió la monotonía con la jugada de las expulsiones iniciales y cuando en el final, Huracán se sacó el traje de cautela y se llevó por delante a un Newbery que ya abrazaba el empate como un premio de Telebingo.
En las expulsiones de César Villarroel y Franco Santana, fue evidente que no se midió del mismo modo, pero el árbitro bahiense Lautaro Andreis prefirió hacer la simple, la menos comprometida: roja a los dos y santo remedio.
En la jugada había varias piernas y dientes apretados. Santana quedó en el piso y Villarroel se excedió en el revoleo de puntazos, impactando en la zona intercostal de Santana. Forcejeos, insultos, amenazas. El asistente Guillermo Rodríguez “asesora” mal al árbitro Andreis y se van los dos expulsados.
Con un poco más de espacios, el partido mejoró algo, no demasiado, pero se notaba un progreso en la idea de querer quebrar el cero.
La primera jugada que tuvo un poco de aroma a gol fue un tiro libre de Bruno Elorrieta, recién a los 40 minutos. El zurdazo del lateral se colaba en el segundo ángulo, pero Hernán Marcó alcanzó a toca con la punta del guante derecho, antes de que la pelota roce el travesaño.
En el cierre del primer tiempo, también lo tuvo Iván Calfú, pero el derechazo le salió por arriba. 
Y ya en el complemento, Jorge Newbery no inquietó nunca a Marcó, mientras que Federico Irureta completó su mejor atajada de la tarde con un vuelo que impidió que el cabezazo de Cristian Cuffaro Russo toque la red.
Sobre el cierre, Noé Ríos vio la segunda amarilla y Huracán se quedó con nueve jugadores. Sin embargo, el que tenía desventaja numérica fue el que más cerquita estuvo del festejo.
Irureta anduvo a los revolcones con dos jugadas aéreas porque Huracán lo quiso ganar de arrebato. Pero no alcanzó, quedó la sensación que la revolución llegó demasiado tarde. Newbery ya se había atenazado al empate que nadie le iba a arrancar.

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