lunes, 21 de julio de 2014

A 27 DÍAS DEL INICIO DEL ARGENTINO B

Nada por aquí, nada por allá - A menos de un mes de iniciarse el Transición del Torneo Federal B de fútbol, los clubes participantes aún no saben cómo será la forma de disputa ni los rivales que tendrán. Recién el 29, el Consejo Federal definirá el formato y la programación.


Germinal es uno de los clubes patagónicos que volverá a intentar el ascenso. Racing desistió y esperará el 2015 para volver al nuevo Federal B.
El Torneo Transición Federal B de fútbol es un albur. A 27 días de su programado inicio, nada se sabe. Recién el 29 de este mes, el Consejo Federal de Fútbol, organismo que pertenece a la estructura de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y que maneja los destinos de las instituciones indirectamente afiliadas al órgano que conduce, desde hace más de tres décadas, Julio Humberto Grondona, llevará a cabo su asamblea para definir qué hacer.

Si bien hay una proyección aproximada de la cantidad de equipos que intervendrán en el campeonato más federal de todos los que se disputan y que deja enormes ganancias a la AFA, aún no hay certezas sobre la exactitud de participantes. Tampoco, obviamente, la forma de disputa del certamen. Nada se sabe si se jugará por zonas, por región o por sorteo.

El sentido común, plantearía que se dividirá por distritos comarcales de acuerdo a la proximidad geográfica, tal como vino ocurriendo con el otrora Argentino B de fútbol. El tema en cuestión es si la región patagónica tendrá un solo grupo de todos contra todos o se partirá al medio como plantea una iniciativa que está tomando cuerpo y que sería elevada al Consejo Federal desde el mismo seno de la Federación Patagónica de Fútbol liderada por la familia Beacón, tanto padre como hijo, oriunda de la Liga de Viedma.

Es que, por ahora, renuncias mediante, existen diez equipos patagónicos que estarían en la grilla de partida el domingo 17 de agosto cuando se eche a rodar una nueva ilusión para al ascenso a una categoría superior con la garantía de no descender o no perder la plaza si no participan. Una oferta irresistible para los clubes que intenten la utopía de otros tiempos de subir de categoría y para la AFA de recaudar más y más dinero para sus arcas y que nunca vuelven a su lugar de origen; es decir, los clubes y su gente que la mantienen viva para que desde los cómodos sillones del edificio de la calle Viamonte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires digiten a su antojo las forma y el modo de hacer fútbol en la Argentina, un país culturalmente futbolero, por si vale la pena aclararlo.

Incertidumbre

Por lo pronto la incertidumbre viene ganando. Y por paliza. A raíz que los dirigentes afistas se fueron a vacacionar al Mundial de Brasil, nadie se preocupó en demasía qué sucedía con el interior futbolero y su mundo que seguía andando.

A excepción de los torneos de Primera División, Nacional B y Primera B Metropolitana, que ya tienen su programación. Del resto poco y nada.

Y eso es destrato e irresponsabilidad. Para con los clubes que invirtieron gran parte de sus presupuestos, buscaron inversionistas para conformar un equipo sólido en pos de un objetivo buscado desde hace varias temporadas y para el balompié indirectamente afiliado a la AFA.

Y aquí una cuota importante de responsabilidad la tienen las Federaciones que representan a las regiones. Ellas, a través de sus dirigentes, son las que tienen que llevar la voz y el voto de una queja que no se escucha, ni se ha escuchado ni poco ni demasiado. Y viene desde siempre.

¿O cuántas veces debió alzar su protesta el legendario Talleres de Córdoba de los ´70 para que el fútbol del interior tuviera su lugar?

Y también tiene que existir una fuerte presencia de los legisladores nacionales, que amén de discutir cuestiones de fondo para el país como los llamados fondos buitre o estupideces como designar a Ushuaia la capital nacional de la noche más larga (que también podría ser de la noche más corta, de acuerdo al mes del calendario gregoriano que se halle), breguen por los intereses de los clubes de la provincia que representan, que no son, nada más ni nada menos, que sólidos recipientes de contención social de miles de niños, adolescentes y adultos en innumerables actividades que desarrollan y a desarrollar ante, en algunos casos, una ausencia real del Estado.

Sólo Mario Das Neves, en la década del ´90, tuvo la valentía de enfrentarse a Grondona, cuando fue a defender los intereses de Germinal, injustamente relegado en la reestructuración del Nacional B.

Das Neves, era –como ahora- diputado nacional y fue a solicitarle al mismísimo Grondona el lugar que le correspondía. Ante la tajante e irrespetuosa negativa del veterano dirigente, no hay que ser un genio para darse cuenta cuál fue la reacción del dos veces gobernador chubutense por dos períodos consecutivos. Pocos (o casi nadie) se plantaron como Das Neves en el quinto piso de la AFA, en un hecho poco conocido y escasamente reconocido. Después hubo un segundo round, en el seno del Congreso de la Nación, cuando el mismísimo Grondona fue a explicar sobre la connivencia con los barras-bravas, hecho aún irresuelto y en donde el extitular de Independiente de Avellaneda, acusó a varios políticos de proteger a esos “hinchas notables”, lo que derivó en una fuerte réplica del propio Das Neves, para que diera nombres, cosa que “Don Julio” no hizo.

Pero, más allá de este caso, excepcional, la regla confirma que la sumisión es la característica sobresaliente de las Ligas del Interior para con la conducción de la AFA. Mientras esa relación patológica continúe, nada va a cambiar. La AFA, a través del Consejo Federal, va a continuar haciendo lo que le viene la gana, recaudando más dinero, empobreciendo a los clubes y éstos aceptando –en silencio- una realidad insoportable. Y no es que la AFA sea un gigante, es que el interior profundo futbolero está de rodillas

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